Enrique Arnaldo Alcubilla Blog Personal

Algunas Consideraciones Sobre Economia, Fiscalidad y Deporte

(ENRIQUE ARNALDO ALCUBILLA es Letrado de las Cortes Generales, Abogado y Presidente del Comité Jurisdiccional de la RFEF)
 

1.- La trascendencia social y económica del deporte

Por razones de muy diversa índole, el deporte ha sido una de las manifestaciones de la actividad humana que más ha visto incrementada su importancia relativa en todos los órdenes en el mundo contemporáneo. Se ha escrito que vivimos en la era del deporte y que la sociedad moderna es una sociedad deportivizada. FRANÇOIS MAURIAC, inmediatamente después de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, llamaba al siglo XX el “siglo del deporte”, y K. DIEM, en su clásica Historia de los deportes, escribía que el deporte moderno “ha conquistado el mundo”.

 

Su relevancia, ya sea en su vertiente de espectáculo, ya sea en la de la práctica individual o colectiva, no deja de crecer. Y ello, tanto en el orden social: basta recordar, por ejemplo, su poder de influencia (más del 60 por 100 de los españoles opina que le interesa mucho o bastante el deporte y casi el 40 por 100 afirma que practica alguna modalidad) o lo que supusieron para la sociedad española los Juegos de la XXV Olimpiada celebrados en Barcelona en 1992, el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1982, el Mundial de Atletismo de Sevilla de 1992, los triunfos de la selección absoluta de fútbol en el Mundial de Sudáfrica de 2010 o en las Eurocopas de 2008 y 2012, las medallas en deportes individuales o de equipo en las Olimpiadas de Atlanta (1996), Sidney (2000), Atenas (2004), Pekín (2008) o Londres (2012) o las expectativas abiertas para Madrid en relación con la designación como sede para las XXXII Olimpiadas a celebrar en 2020. También resulta evidente su trascendencia en el orden económico: los contratos de patrocinio deportivo (Coca Cola, por ejemplo ha invertido más de mil millones de dólares en el deporte desde 1984 hasta hoy), los presupuestos de los clubes profesionales, la enorme cuantía de los traspasos de jugadores profesionales, de sus retribuciones y de sus contratos de imagen, el crecimiento de los presupuestos públicos del Estado, las regiones y los municipios dedicados al deporte, el consumo masivo de material deportivo, o, incluso, la vinculación de deporte y turismo y de deporte y urbanismo, lo acrediten sólidamente. De otra parte, y como no podía ser de otra manera, la entidad del fenómeno deportivo ha hallado también su proyección en el plano jurídico, y no únicamente en el ámbito estrictamente normativo, comenzando por la Norma Fundamental, sino en el jurisprudencial, habiendo convergido con la doctrina científica en la pausada creación del Derecho del Deporte convertido en un sector del ordenamiento jurídico sumamente nutrido de normas de variado rango y diferente creación, bien por sujetos de Derecho Internacional, bien por el Estado o por lo demás entes territoriales.

 

El deporte, en fin, ha cobrado una esencial importancia como forma de desarrollo y cohesión de la sociedad. Como dijera Ortega y Gasset la actividad deportiva se constituye en primordial y creadora, la más elevada, la más seria y la más importante de la vida, aun cuando su trascendencia y capacidad de atracción se ha incrementado exponencialmente desde que vieran la luz las palabras del ilustre pensador. Desde luego si no fuera por esta relevancia extraordinaria en todos los órdenes, carecerían de sentido las inmediatas reflexiones en las que se parte de la singularidad del hecho deportivo para justificar la especialidad del derecho aplicable al mismo.

 

En el breve espacio de las páginas concedidas por el director de esta obra debo huir necesariamente de la exhaustividad y limitarme al enunciado de algunos aspectos que han de abrir camino a la reflexión, si bien en el marco de la vigente y dilatada crisis económico-financiera pocas esperanzas caben “para hacer mudanza”, toda vez que lo inmediato domina avasalladoramente y paraliza cualquier reforma estructural o de calado.

2.- Las deudas de los Clubes y Sociedades Anónimas Deportivas con la Hacienda Pública y con la Seguridad Social.

Uno de los primeros entrenadores extranjeros del Real Madrid, Vujadin Boskov, acuñó aquella frase tantas veces repetida del “fútbol es fútbol”. La economía del fútbol es el termómetro de la economía del deporte, al menos en España, y, por tanto, son los problemas económicos del fútbol los problemas del deporte en nuestro país, que construyó la figura de la Sociedad Anónima Deportiva en la Ley de 1990 precisamente para “solucionar” los problemas del fútbol, sumido en una profunda crisis económica tras los Mundiales de 1982 (por cierto que supusieron también la inauguración de la televisión en color). Pero la Ley no produjo efectos taumatúrgicos y los excesos y derroches con pólvora ajena han conducido a una situación de alarma en la que son ya alguna decena larga los Clubes y SAD inmersos en concurso de acreedores, en la que casi todos retrasan la mayor parte de los pagos de proveedores y de fichas de jugadores, y en la que prácticamente todos adeudan importantes cantidades a la Agencia Estatal de la Administración Tributaria y a la Seguridad Social, habiendo solicitado el correspondiente aplazamiento.

 

Desde luego el fútbol, el fútbol profesional, es un sector de la actividad económica que supone un porcentaje nada despreciable del PIB, que genera un importante volumen de empleo directo e indirecto, y que nutre de elevados recursos al Fisco, sobre todo, a través del IRPF y del IVA.

 

Siendo todo ello cierto, no lo es menos que las Administraciones Públicas deben arbitrar idénticos mecanismos a los empleados con el resto de las personas físicas y jurídicas para el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y con la Seguridad Social, sin que se justifiquen tratos deferentes o diferenciados. La intensa preocupación que este tema genera ha llevado a los dos grandes actores, el Consejo Superior de Deportes y la Liga Nacional de Fútbol Profesional, a firmar un protocolo, el 25 de abril de 2012, para impulsar una reforma normativa en virtud de la cual se imponga como requisito para participar en las competiciones profesionales que cada Club o SAD deposite o garantice en la Liga Nacional el 35 por 100 de los denominados derechos audiovisuales y, por lo demás, para que el Consejo Superior de Deportes ejerza un control administrativo sobre la Liga Nacional en orden a verificar el cumplimiento de su obligación de supervisión en materia económico-financiera de la solvencia de los Clubes y SAD, previendo severas sanciones para aquellos que no se encuentren al corriente de las obligaciones económicas contraídas con los organismos públicos .

 

La autorregulación no ha resultado operativa y es imprescindible garantizar de modo efecto el control de solvencia de los Clubes y SAD.

3º.- El régimen fiscal especial de los jugadores denominados “impatriados”

Aun cuando otros comentaristas con mejor fundado criterio que el mío se referirán a esta controvertida cuestión, sí podemos adelantar que, como casi siempre en el Derecho, se confrontan dos bienes o valores: el de la igualdad formal, y nada menos que la fiscal; y el de la desigualdad material entre situaciones que son desiguales.

 

Ya hemos hecho referencia al hecho diferencial del fútbol como uno de los motores económicos del país, amén de por su capacidad de movilización social. La capacidad de atracción de las grandes estrellas para formar parte de nuestros Clubes no solamente engrandece la competición desde el punto de vista deportivo, sino que la confiere un valor añadido indiscutible en el que debe contextualizarse el marco fiscal aplicable, si bien lógicamente dentro de los parámetros que la hagan tolerable dentro de los principios constitucionales,  y, en especial, el de igualdad entendida como igualdad relativa.

4º.- Deporte y apuestas deportivas

La tradicional quiniela comparte hoy el interés de los apostantes con el juego on line que va adquiriendo progresivo protagonismo, en particular entre los jóvenes entregados a las nuevas tecnologías. Para el fútbol, su pequeña participación porcentual en los ingresos de las quinielas (para financiar la seguridad en los estadios, el fondo de garantía concursal de los jugadores o la liquidación del segundo plan de saneamiento) resulta imprescindible, aunque también se vislumbra como objetivo –con la finalidad de mantener la competitividad de los campeonatos españoles- la determinación de un porcentaje de retorno al fútbol de los ingresos fiscales que derivan de las nuevas licencias de juegos y apuestas deportivas.

5º.- El patrocinio y mecenazgo deportivos.

El fútbol profesional, como en general el deporte profesional, es caro de mantener, por lo que, en la medida de su demostrada capacidad de allegar mecenas y patrocinadores, debe gozar de un tratamiento fiscal incentivador de los patrocinios.

 

Desde luego la vigente coyuntura no parece la más propicia para acometer una reforma que reduzca los ingresos fiscales, aunque debe también valorarse el peligro de huida de los fondos provenientes del patrocinio cuando no se reacciona a tiempo.

6º.- El incremento del IVA.

Todos los sectores de la actividad económica son recurrentes a la hora de reivindicar la disminución del IVA aplicable a los bienes y servicios que ofertan. En el deporte profesional se reivindicaba, sin éxito eso sí, la rebaja del IVA aplicable a las entradas a los acontecimientos deportivos, interesando su equiparación a los espectáculos culturales, y ello fundado en la función social desarrollada por el deporte profesional. La aprobada recientemente subida del IVA al 21 por 100 para todos los servicios culturales y deportivos, deja coja la demanda tradicional, tanto más cuanto que se ha producido –y será mayor en el futuro- una homogenización del IVA en el seno de la unión Europea.